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A la Comunidad Altamirana:

En esta
oportunidad, el Centro de Estudiantes se dirige a la comunidad debido a una
ingrata situación. Lamentamos profundamente tener que volver a hablar sobre
nuestro compañero Tomás Catalán en un momento de tensión, pues entendemos lo
doloroso del tema para toda la familia Altamirana, y nos gustaría poder
mencionar su nombre desde la alegría de su recuerdo, y no desde la dificultad
de la situación.

Hoy, se
nos presenta la necesidad de dar nuestra palabra de apoyo a todo el equipo de
profesores de nuestro Colegio, a los cuales sentimos que su trabajo como
educadores ha sido menoscabado, no sólo por la actual querella frente a cuatro
personas de nuestra comunidad, si no que también por todo el revuelo
sensacionalista que presentó la prensa, en el que además sentimos que ha sido
pasada llevar la integridad de nuestros compañeros al hacer públicos videos de
las cámara de seguridad donde ellos, menores de edad, aparecen y nos ha
afectado directamente el ver expuestas públicamente estas imágenes de gran
contenido emocional.

En el
Altamira se nos enseña a cuidar la vida, nuestras vidas. Nuestros profesores
con su empedernida labor de tutores en el proceso de crecimiento y desarrollo
personal que es la infancia y adolescencia, nos entregan una serie de
principios y valores que nos llevan al respeto mutuo, a la preocupación por el
compañero, a la empatía y a la solidaridad, entre muchas otras cosas que
rápidamente se vuelven parte del día a día, creando una atmósfera de
convivencia más que grata y llena de cariño.

Es obvio,
entonces, que en una comunidad con los valores que tiene el Altamira, la
pérdida de un estudiante significa un duelo para todos nosotros, tanto
profesores, como estudiantes, y cada vez que la prensa actúa desde el sensacionalismo
se abre una herida ya muy difícil de cicatrizar.

Nosotros
comprendemos el dolor de la familia sanguínea de Tomás Catalán, pues sus
hermanos también eran nuestros compañeros, y hemos vivido el duelo con ellos
también. Sin embargo, no podemos apoyar a la familia en esta situación, ya que
la dignidad, los derechos y libertades de nuestros dedicados profesores están
peligrando, además de la tranquilidad y emocionalidad de una comunidad completa.


Como
estudiantes, somos capaces de ver todo el esfuerzo puesto en la labor
pedagógica de nuestros profesores. Estamos seguros de que su actuar siempre ha
sido desde el amor y la preocupación, velando por todos y cada uno de nosotros,
protegiéndonos para poder crecer y formarnos tranquilamente y a nuestros ritmos.
Por esto, en esta situación de dificultad, nosotros apoyaremos a nuestros
profesores, tanto a quienes están siendo denunciados como a la generalidad del
equipo, pero en especial a los profesores cercanos a nuestro compañero Tomás
Catalán, pues comprendemos que es imposible no generar ningún apego emocional
hacia el estudiantado, y es también un duelo para ellos no tenerlos cerca.

Es
importante para nosotros hacerles saber que en este doloroso y difícil momento,
nosotros estudiantes, queremos ser un apoyo para ustedes, tal y como ustedes lo
han sido para nosotros cada día que hemos pasado en el colegio. Somos una
comunidad, por lo tanto, afrontaremos esta situación como tal. Y siempre
estaremos ahí para dar un abrazo, una sonrisa, un “buenos días”, y un gracias,
profe.

Con mucho
cariño, y muy agradecidos,

Centro de
Estudiantes Colegio Altamira