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Enseñar un segundo idioma a nuestros niños y niñas en sus primeros años de vida es crucial para su desarrollo.

Nuestro querido Teacher de Inglés de nuestros/as estudiantes de Playgroup a Kínder, Antonio Tarragó, nos explicó que el proceso de enseñanza debe ser diseñado de manera lúdica, incorporando actividades que estimulen sus sentidos como vista, oído y tacto.

 

 

Les invitamos a leer la nota completa de Antonio Tarragó

Recuerdo claramente el año 2007 cuando ingresé a nuestro querido colegio Altamira. Desde entonces, he tenido el privilegio de impartir clases de inglés en preescolar y durante un par de años en la Enseñanza Media. A lo largo de esta experiencia, he podido constatar que las niñas y niños tienen una capacidad innata para absorber y aprender nuevos idiomas, por esto la importancia de introducir el idioma inglés a los niños y niñas desde una edad temprana.

En mi trayectoria, he notado que en algunas ocasiones es crucial aplicar un enfoque más individualizado y centrado en las habilidades y fortalezas de los niños y niñas con necesidades educativas especiales. En la mayoría de estas situaciones, he podido lograrlo con la ayuda y orientación del Aula de Apoyo.

Este 2024 nos encontramos con estudiantes que han comenzado su aprendizaje del inglés a una edad inferior a los 2 años. Esta situación me hace reflexionar sobre los múltiples beneficios que conlleva esta práctica, tales como:

  • Mayor plasticidad cerebral: Durante los primeros años de vida, el cerebro de un niño es altamente maleable y receptivo al aprendizaje. Exponerlos a un segundo idioma en esta etapa puede ayudarles a desarrollar habilidades lingüísticas de manera más natural y fluida.

 

  • Desarrollo cognitivo: El aprendizaje de un segundo idioma ha demostrado promover el desarrollo cognitivo en los niños y niñas, incluyendo habilidades como la resolución de problemas, la creatividad y la flexibilidad mental y puede sentar las bases para un aprendizaje más fácil y efectivo de otros idiomas en el futuro.

 

  • Ventajas académicas: Estudios han demostrado que los niños y niñas bilingües suelen tener un mejor rendimiento académico en general.

 

  • Apertura cultural: El aprendizaje de un segundo idioma desde una edad temprana puede ayudar a los niños y niñas a apreciar y comprender mejor otras culturas, promoviendo el entendimiento intercultural y el que todas y todos somos diferentes.

 

  • Mejora las habilidades de Comunicación: Ser bilingüe puede mejorar las habilidades de comunicación tanto en el idioma nativo como en el segundo idioma y es especialmente útil en un mundo cada vez más globalizado.

 

  • Oportunidades futuras: El dominio del inglés puede abrir puertas en términos de oportunidades educativas y laborales en los años venideros.

Yo siento que estamos de acuerdo en la importancia de reflexionar sobre cómo podemos diseñar estrategias efectivas para enseñar un segundo idioma a niños y niñas en sus primeros años, especialmente aquellos con necesidades educativas especiales. Este proceso debe ser diseñado de manera lúdica, incorporando actividades como juegos con títeres, canciones, cuentos breves y actividades llenas de creatividad e imaginación. Es fundamental evitar presionar o forzar el aprendizaje, permitiendo que este se desarrolle en forma fluida, de manera similar a cómo nuestros padres nos enseñaron nuestra lengua materna.

En casos donde se requiera alguna adaptación, existen varias estrategias que uso para que el aprendizaje del idioma inglés sea agradable y habitualmente se absorba de manera espontánea; tales como:

Integrar actividades usando sentidos, como la vista, el oído y el tacto. Utilizar imágenes, canciones, juegos táctiles, de forma lúdica para hacer el aprendizaje más atractivo y natural.

Modificar la velocidad de enseñanza y el nivel de dificultad del contenido según las necesidades individuales de cada grupo etario.

Fomentar un ambiente inclusivo: Crear un entorno de aprendizaje inclusivo donde todas las niñas y niños se sientan valorados. Promover la colaboración y la participación activa en cada estudiante, independientemente de sus habilidades.

Ajustar la velocidad de enseñanza y la dificultad del material según las necesidades del grupo etario. Utilizar recursos visualmente atractivos que faciliten la comprensión y en algunos casos solicitar la ayuda de las compañeras del Aula de Apoyo para identificar las mejores estrategias de guía y es necesario tener la colaboración de las familias de cada estudiante y así lograr un entorno de aprendizaje donde cada una y cada uno se sienta valorado y así fomentando la colaboración y la participación activa de todas y todos ellos, independientemente de sus habilidades.

Es bonito recordar que cada uno, cada una de nosotros tuvo una edad similar a la de nuestros niños y niñas en el preescolar en Karu. La creatividad, la imaginación, la comprensión y la adaptabilidad son clave para establecer experiencias de aprendizaje efectivas y significativas. Y es sustancial recordar que cada niña y niño es único y que el progreso puede variar según las necesidades individuales y el ritmo de desarrollo de cada uno y cada una.