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¿Qué significa una educación no sexista y libre de discriminación?, ¿existe en el sistema educativo chileno?

Con esas preguntas comenzó la charla para estudiantes de media de María Teresa Rojas F., doctora en educación, profesora de historia especializada en políticas educativas, inclusión social, interculturalidad e identidades de género. Este martes 17, que fue el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, realizamos nuestra jornada por una educación no sexista dirigida a estudiantes desde séptimo básico a cuarto medio. Se realizaron dos conversaciones, una  guiada por Mariano León y otra por María Teresa Rojas, que luego continuaron con reflexiones por curso, las que quedaron plasmadas en los muros del colegio.

Mariano, es profesor de Lenguaje y Comunicación de nuestro colegio y está cursando el magister en estudios de género y cultura en humanidades. Estuvo a cargo de la conversación con los estudiantes de séptimo y octavo, con quienes compartió el siguiente video que relata la situación en educación tanto en los resultados académicos, estereotipos y sexismo en hombres, según investigaciones realizadas entre el 2014 y el 2019.

 

 

La conversación con Mariano nos monstró la brecha que hay en nuestra cultura, a comprender que el género es una cuestión de expresión y no de genitales, por tanto, invitó a ir más allá de los sesgos de género.

“Ser hombre también es un desafío, Los sesgos de género también afectan a los hombres. Recuerda: no hay una única forma de ser hombre. Todas las masculinidades son válidas”, dijo el profesor.

María Teresa, para ilustrar la situación actual, compartió algunos datos de investigaciones realizadas en Chile: Cuatro de cada cinco estudiantes LGBTIQ+  no se siente seguro en la escuela  (Unesco, 2020). 25% de las mujeres dice que alguna vez ha vivido violencia en la escuela, una de cada tres dice que en la escuela se siente más presionada con estereotipos de género.

De acuerdo a la académica, los problemas más urgentes en educación son:

  1. Desigualdad de resultados educacionales entre hombres y mujeres. Especialmente mencionó las clases de matemáticas, “hay una expectativa de respuestas más abstractas en hombres y más concretas en las mujeres, y en el SIMCE los hombres vienen bajando progresivamente en lenguaje”, comentó. Lo importante es que esto se puede cambiar y mencionó el ejemplo de un país nórdico que al observar estos mismos resultados modificó el curriculum para enseñar desde la primera infancia matemáticas de manera integral y han tenido buenos resultados.

  1. Acceso desigual a los espacios y recursos escolares. En el espacio escolar los hombres ocupan más espacios. Llevó a los estudiantes a pensar en las canchas y los lugares para jugar a la pelota, que de por sí usa más espacio y concentra a más hombres. Con ello, hay una ocupación del espacio más central de los hombres y más periférica de las mujeres. “Jugar es ocupar el espacio y el mundo, quedarte en los márgenes te deja con menos protagonismo”, subrayó María Teresa. También en los textos escolares suele ocurrir que las mujeres están asociadas a roles de cuidado y servicios y los hombres, a carreras de construcción y ciencias.

 

  1. Existen niños y niñas que no se sienten reconocidos en su identidad. Se han triplicado las denuncias por discriminación sexual y de género en el sistema escolar y universitario. Y más allá de que hayan aumentado, María Teresa invitó a interpretarlo como que desde el año 2018 se comienza a visibilizar más la violencia de género. En algunos casos, se están resolviendo mal las denuncias a partir de las funas, donde la principal denuncia es hacia los compañeros, sin sistemas de investigación, protección, reparación o sanción.

¿En qué hemos avanzado?

La política educativa chilena reconoce que hay orientaciones sexuales, expresiones de género e identidad de género. Como orientación sexual se entiende la atracción o el deseo por otro/a, por ejemplo, pueden ser homo, pan o heterosexual. Por identidad de género se refiere a cómo me percibo y me reconozco, por ejemplo, cisgénero, me siento del género del sexo asignado al nacer, o transgénero. Todos tenemos identidad de género. Y expresión de género tiene que ver con la manifestación externa del género, cómo quiero ser reconocido por otros, cómo me visto, me peino, me comporto o hablo. Por ejemplo, en el caso del sistema escolar, uno de los ámbitos que restringe la expresión es el uso del uniforme o la reglamentación sobre cortes de pelo.

La académica explicó que todavía es muy fuerte plantear estos temas en educación y sexualidad. Cuando se plantean propuestas de este tipo, los sectores más conservadores argumentan que se trata de un ámbito educativo privado que atañe solo a las familias: “No te metas con mis hijos”. En EE.UU. donde cada estado puede dirimir sus contenidos educativos ocurren situaciones dispares al punto que, por ejemplo, en Florida se prohíbe decir gay. En cambio en Argentina y Uruguay tienen educación sexual integral desde prenkinder. La educación sexual no es solamente prevenir el embarazo o enfermedades venéreas, también es placer y descubrimiento. En Chile, desde quinto se puede enseñar métodos de anticoncepción y embarazo.  El borrador de la nueva constitución si ofrece una educación sexual.

¿Qué normas existen?

Más allá de que existan leyes, los cambios culturales a veces requieren de más tiempo, son lentos y silenciosos, pero existen y operan.

En Chile la Ley General de Educación incorpora el principio de inclusión, nadie puede ser discriminado por su identidad. Para ello hay orientaciones y documentos que promueven una educación no sexista.

Ley de inclusión mandata a que en el colegio, desde los 14 años, de manera autónoma, estudiantes que lo requieran pueden solicitar ser reconocidos en su identidad de género, por tanto, ser llamados como quieran ser reconocidos y que le provean espacios seguros para no ser víctimas de violencia.

Y es autónomo, porque muchas veces no hay confianza con los propios padres y madres. Entre los 14 y 17 años es la etapa cuando más quieren expresar su identidad, pero es cuando pueden tener menos permiso desde los papás. La académica resaltó que a los 14 años se triplica el riesgo de suicido en niños/as trans. Por ello, como medida de protección pública, aunque los padres se opongan, la escuela debe respetar la identidad de sus estudiantes.

“He visto, en los últimos cuatro años, que de parte de los profesores hay una voluntad de comprender la revolución sexual que está ocurriendo”, señaló María Teresa. Pero recalcó que una escuela transita hacia una educación sexual integral, no solo cuando acoge a estudiantes trans, sino también cuando, desde edades más tempranas, se incluye en el currículum, en biología, educación física, matemáticas, con jornadas de capacitación, formación docente, en las planificación de clases y en los protocolos haciendo explícita la diferencia entre violencia sexista, transfóbica, racista, y otros tipos de violencia.

Al cierre de la jornada, lo que compartió la académica con el colegio fue la siguiente observación:

 

La reflexión de los estudiantes

Luego de estas conversaciones, los estudiantes pudieron reflexionar en grupo y pegaron en los muros sus conclusiones.

En el caso de los terceros y cuartos medios, reflexionaron en torno a las preguntas:

  1. ¿Qué medios usan para informarse sobre temáticas relativas a la sexualidad, orientaciones sexuales, identidades de género entre otras?

En general respondieron que a través de redes sociales, Google,  en el colegio y charlas, o con familiares en los que confían. Comparan la información para ver si tienen algo en común.

Respecto de cómo valoran esa información, las respuestas son dispares, por un lado valoran las charlas, se sienten informados y con espacios de reflexión, especialmente porque a su edad y como están creciendo, tienen muchas dudas, pero respecto de redes sociales reconocen que no siempre es información de calidad, pero que los hace reflexionar.

  1. ¿Creen que es problemático que la pornografía sea una fuente de información?

También las respuestas son dispares, pero en general no consideran que sea una buena forma de informarse, aduciendo argumentos que van desde que no es real, que muestra situaciones fantasiosas, marcando estereotipos de cuerpos y heteronormados, sexualizan al hombre y la mujer, profesiones, normalizan situaciones de abuso o agresión, o consideran que si bien se intenta presentar de manera directa, pero puede ser contraproducente,

  1. ¿Qué le pedirían al colegio?

Piensan que el colegio va por buen camino al abrir estos espacios de escucha y conversación, pero requieren más clases de educación sexual integral para crear poco a poco conciencia. Se refieren a explicarles cómo sentirse cómodos, cómo hacer sentir cómodo/a/e al otro/a/e, la importancia del consentimiento y que el sexo puede ser por placer. También hablar de ala orientación y la identidad de género. Dedicar más tiempo para abarcar las dudas de los estudiantes.

 

En primero y segundo, conversaron  sobre cómo sienten que los roles y estereotipos están en el Altamira. Si bien algunos reconocen que se sienten cómodos y respetados en el Altamira y que pueden expresarse porque hay más profesores y estudiantes de “mente abierta”, valoran que no se imponga el uso de falda o uniforme, pero respecto de los estereotipos otros ven que están en todos lados, incluido el colegio, lo que se manifiesta en el miedo a expresar emociones, o que algún compañero te invalide al hablar o un profesor/a pueda ser inadecuado o que use un lenguaje sexista y que a veces se les juzgue por un rol tradicional de masculinidad.

 

Finalmente, uno de los grupos, dejó este cartel a la entrada…

“Tu hijo no se va a volver gay porque le hablen de diversidad en el colegio ni por ver gays en la calle, pero si tu hijo es gay, a lo mejor ver gays con la misma naturalidad que ve heterosexuales hará que no pase una infancia mala e infeliz y, por el contrario, si tu hijo es hetero y ve gays, con la misma naturalidad con la que ve heteros, a lo mejor no se vuelve un homofóbico que piensa que la diversidad es una ideología”.